Una semana con RMS

Las ocasionales críticas (e insultos) sobre RMS que suelo leer por andar con los ojos puestos mientras recorro la web, me motivaron finalmente a escribir esta entrada.

Como algunos de mis compatriotas sabrán, tuve el honor y el privilegio de hospedarle a RMS en mi casa durante su visita de ocho días a nuestro país. Los que me conocen, saben de mi admiración a RMS, tanto hacia su obra como hacia su persona. Para admirar a RMS basta con conocer un poco acerca de su vida y sus logros, y restarle importancia a algunas particularidades de su carácter, producto de su condición humana. Para esto último, ayuda bastante haber convivido unos días con él, como tuve la suerte de que me haya pasado a mí.

RMS en casa, con miembros de la comunidad paraguaya de software libre y visitantes extranjeros.

RMS en casa, con miembros de las comunidades paraguaya y argentina de software libre.

No sé lo que otro hubiera hecho en mi lugar, pero yo no hice ninguna preparación especial para recibirle a RMS en mi casa (aparte de arreglar un poco mi oficina, donde él trabajaría diariamente).

Hoy, a una semana de la partida de RMS, sigue colgando de la pared de mi oficina, entre otras cosas, un certificado de mi asistencia a una conferencia de 1993 en Buenos Aires sobre Windows. La laptop de mi señora sigue teniendo arranque dual Vista/Ubuntu (ella todavía no se acostumbra a Ubuntu, pero lo logrará con mi ayuda). Mi netbook sigue teniendo Ubuntu Hardy con el Netbook Remix y el paquete ubuntu-restricted-extras. En mi biblioteca siguen estando los libros “Camino al Futuro” (de Bill Gates) al lado de “Just for Fun” (de Linus Torvalds) junto con varios (demasiados) libros titulados “Linux” ésto y “Linux” aquello (ninguno tiene el prefijo GNU).

¿Qué me dijo RMS al observar tanta “herejía”? Absolutamente nada. Es más, en una ocasión hasta me pidió usar mi netbook unos minutos para consultar un sitio con Flash de una aerolínea. Él no usa software privativo en su hardware libre, con eso es suficiente para dar el ejemplo. Pero ocasionalmente se ve forzado a usar una computadora ajena, como se vio forzado en el pasado a usar un kernel no libre durante el desarrollo del proyecto GNU. Algo que me contó y que me sorprendió fue que su laptop china (Lemote) que le acompañaba a todas partes y que mostró en su conferencia es “su” primera computadora, pues se la regalaron personalmente a él. Las anteriores que usó en el pasado eran o de la FSF o del MIT.

¿Cuáles fueron las recomendaciones que recibí de RMS? Creo que ninguna de las que uno se imaginaría. En una ocasión me preguntó qué editor de textos usaba, y le respondí con un poco de vergüenza que intercalaba el uso entre Vi y Nano, pero que intentaba aprender Emacs. Me recomendó seguir intentándolo, y agregó que iba a tardar un tiempo en acostumbrarme. Por otro lado, al enterarse de que yo enseñaba algoritmia, me recomendó enseñarles Lisp a mis alumnos, y al hablarme de Lisp fue una de las pocas veces que le noté un brillo en sus ojos. Realmente le gusta ese lenguaje.

Al notar mi colección de MP3, RMS me explicó con paciencia y detalle que el problema del MP3 no era el formato en sí, ni los codificadores, ni los decodificadores, sino el hecho de ser un formato patentado, y de lo que podría implicar ésto en el caso de que surja una ley que restrinja el uso de programas que manejen esos formatos. Por este motivo, él y la FSF recomiendan formatos libres como el Ogg.

Puedo comprender el motivo de las reacciones negativas que despiertan algunas de las declaraciones de RMS durante sus conferencias. Y el motivo siempre es el mismo: Insuficiente conocimiento acerca de lo que representa el movimiento del software libre. Cuanto más tiempo invirtamos en conocer sobre el proyecto GNU y la labor de la FSF, más claramente comprenderemos la importancia del mensaje que RMS vino a darnos.

Pero no hace falta que nos convirtamos en clones de RMS para demostrar que valoramos su esfuerzo y compartimos sus ideales.

Durante mis ocho días de convivencia con RMS, en ningún momento me sentí presionado por él a cambiar mis hábitos, y ésto no fue porque yo era su anfitrión (RMS no tiene reparos en expresar su descontento por algo). En una ocasión me criticó por un exceso de cortesía de mi parte, ya que no le gusta que la gente esté pendiente de él en todo momento.

RMS puede criticar muchas cosas, pero definitivamente no a los usuarios de Ubuntu, ni siquiera a los de Windows. Él simplemente promueve el software libre y alerta sobre las amenazas del software privativo.

Usar software libre y apreciar sus ventajas hoy, no es suficiente para comprender todo el trabajo que RMS y otros pioneros tuvieron que iniciar hace 25 años para que todos nosotros pudiéramos algún día llegar a usar nuestras computadoras en libertad. Conocer la historia del proyecto GNU es la única manera que conozco de formar una opinión coherente acerca de todo lo relacionado con el software libre.

Hay mucho trabajo aún por hacer, pero no debemos olvidar uno muy importante: Defender los logros obtenidos. Por eso es fundamental que alguien como RMS siga dando a conocer las amenazas que se ciernen constantemente sobre nuestra libertad.

RMS, feliz 25 aniversario de GNU, y gracias por seguir luchando por nuestra libertad.

2 comments

  1. Nicolás Pereyra Molinas says:

    Excelente el comentario Carlos. RMS nos impactó a muchos. Particularmente, le consulté algunas encrucijadas tecnológicas y existenciales que tenía relacionadas con el mercado. Pacientemente me explicó el panorama y con ello muchas otras dudas quedaron aclaradas. La mejor parte de todo esto es que somos libres de tomar la decisión.

  2. JUSTO GONZALEZ says:

    creo que se puede agregar esto http://tuxpepino.wordpress.com/2007/06/01/video-revolution-os/
    es interesante la entrada.
    muy buen blog, solo haria falta continuar creando post

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