Cómo restaurar la contraseña de root en Ubuntu

Hasta ahora nunca me pasó a mí, pero sí a un par de colegas, por lo que decidí escribir un breve post detallando los pasos a seguir para recuperar el control de una instalación GNU/Linux basada en Ubuntu. Probablemente el procedimiento también funcione en otras distros. De ser así, me gustaría recibir comentarios al respecto.

Como todos los usuarios de Ubuntu saben, la cuenta root (administrador) viene bloqueada de fábrica. Sólo las cuentas del grupo admin pueden escalar privilegios y convertirse en root para realizar tareas administrativas, como por ejemplo editar archivos de configuración o instalar nuevo software.

Es común que el grupo admin tenga un único integrante, y sea la cuenta de usuario que se creó al instalar la distro en el equipo. Al intentar realizar una tarea administrativa, se nos pedirá la contraseña de esa cuenta. Si no la recordamos, no podremos escalar a root, y por ende perderemos el control del sistema operativo.

Para restaurar la contraseña del usuario admin, procederemos de la siguiente manera:

1. En el menú de arranque, apretar la tecla Esc.

2. Apretar e para editar.

3. Elegir la línea que empieza con kernel y apretar e nuevamente.

4. Escribir rw init=/bin/bash y apretar la tecla Enter.

5. Apretar b para arrancar. El sistema iniciará una consola root sin password.

6. Ejecutar el comando passwd usuario (reemplazar usuario por el nombre de nuestra cuenta).

7. Introducir la nueva contraseña y apretar Enter. Repetir dicha operación.

¡Listo! Reiniciemos el sistema con Ctrl+Alt+Supr.

Si no recordamos el nombre de usuario, lo podemos encontrar en el archivo /etc/passwd que podemos revisar con el comando cat o tail.

Instalación de un servidor SFTP

La sigla SFTP puede significar tanto Secure File Transfer Protocol (Protocolo Seguro de Transferencia de Archivos) como SSH File Transfer Protocol, ya que representa a un servicio de transferencia de archivos (FTP) que utiliza un canal de comunicación seguro proveído por el protocolo Secure Shell (SSH).

En servidores basados en Unix, como GNU/Linux, se suele instalar el servicio SSH (sshd) para así poder acceder remotamente tanto al sistema de archivos como a una consola de comandos. Esto último debería estar reservado exclusivamente a aquellas cuentas de usuario a las que se les permita escalar privilegios hasta administrador (root).

Para instalar un servidor SSH en una distribución Debian de GNU/Linux:

apt-get install openssh-server

El archivo de configuración es /etc/ssh/sshd_config y se puede modificar con nuestro editor preferido.

Al final de la línea que empieza con AllowUsers hay que agregar a los usuarios que podrán acceder al servicio.

Se deben agregar las siguientes líneas al archivo de configuración:

Subsystem sftp internal-sftp
Match group sftp
ChrootDirectory /chroot/%u
X11Forwarding no
AllowTcpForwarding no
ForceCommand internal-sftp

Debemos crear un grupo llamado sftp (o como queramos) al que le asignaremos las cuentas de usuario que accederán exclusivamente al servicio SFTP y a las que queremos bloquear el acceso al servicio de consola remota de comandos:

addgroup sftp

adduser usuario sftp

La línea ChrootDirectory hace referencia a una carpeta base que crearemos en la raíz para alojar a las carpetas personales de los usuarios:

mkdir /chroot

La carpeta base puede llamarse como queramos, pero en el ejemplo se denomina chroot, haciendo referencia a la operación de cambio de raíz que permite “enjaular” a los usuarios, impidiéndoles acceder a carpetas ajenas a su carpeta personal.

Dentro de la carpeta base, debemos crear una subcarpeta por cada usuario del grupo sftp. Cada subcarpeta, a su vez, debe tener una estructura home/usuario, por ejemplo, para habilitar al usuario jperez hay que hacer lo siguiente:

adduser jperez sftp

mkdir -p /chroot/jperez/home/jperez

chown -R jperez.jperez /chroot/jperez/home/jperez

Esto es necesario porque la carpeta base (raíz) debe pertenecer a root. El acceso de escritura está permitido únicamente en la última carpeta de la trayectoria (jperez).

Para aplicar los cambios al servicio, debemos reiniciarlo:

/etc/init.d/ssh restart

Hecho ésto, ya podemos probar acceder a nuestro servidor SFTP:

sftp usuario@servidor

Donde usuario es el nombre de la cuenta de usuario (por ejemplo, jperez) y servidor es el nombre o dirección IP del equipo donde instalamos el servicio.

También podemos usar algún cliente SFTP gráfico como FileZilla y WinSCP (ambos libres y gratuitos). Incluso pueden servir el administrador de archivos o el navegador Web, usando como dirección la sintaxis:

sftp://usuario:clave@servidor

La experiencia con este último método varía de acuerdo al administrador de archivos y al navegador Web que utilicemos. En el caso de Unix con Gnome, podemos usar esta sintaxis en cualquier ventana Nautilus.

¡Felices Saturnales y un próspero Sol Invictus!

Las Saturnales (en latín Saturnalia) eran una importante festividad romana. Eran como Navidad y Carnaval al mismo tiempo, y el cristianismo de la antigüedad, después de mucho esfuerzo, logró sustituirla por las celebraciones que hoy conocemos.
Las fiestas Saturnales se celebraban del 19 al 25 de diciembre en honor a Saturno, Dios de la agricultura. A la luz de velas y antorchas, se celebraba el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del Sol Invictus, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de invierno). Eran siete días de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de regalos.
En el siglo III, el Emperador romano Aureliano instituyó el culto al Sol Invictus (aureo = oro, brillante como el sol) basándose en el antiguo culto a Mitra, el dios sol persa, que se empezó a conocer en el Imperio Romano 60 años antes del nacimiento de Jesús.
Mitra nació de una virgen un 25 de diciembre. Podía curar enfermedades y revivir a los muertos. Mitra no murió, sino ascendió a los cielos en el equinoccio de primavera (pascuas) después de una cena de despedida con sus 12 discípulos (uno por cada signo del zodíaco).
En el siglo V, la Iglesia hizo coincidir con esas fechas las de nacimiento y muerte de Jesús, con el objetivo de acabar con las antiguas celebraciones. Gradualmente las costumbres paganas pasaron al Día de Año Nuevo, siendo asimiladas finalmente por la fiesta cristiana que hoy en día se conoce universalmente como el Día de Navidad.
No importa lo que diga la historia, ni lo que diga el propio Papa. Sea cual fuere tu motivo personal, lo que importa es la celebración. ¡Que disfrutes de las fiestas y que Mitra… digo, Dios te bendiga!
http://es.wikipedia.org/wiki/Saturnales
http://es.wikipedia.org/wiki/Sol_Invictus
http://es.wikipedia.org/wiki/Mitra_(mitología)

Las Saturnales (en latín, Saturnalia) eran, para los antiguos romanos, las festividades más importantes del año. Podrían describirse como Navidad y Carnaval al mismo tiempo, y el cristianismo de la antigüedad, después de mucho esfuerzo, logró sustituirlas por las celebraciones que hoy conocemos.

Las fiestas Saturnales se celebraban del 19 al 25 de diciembre en honor a Saturno, Dios de la agricultura. A la luz de velas y antorchas, se celebraba el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del Sol Invictus, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de invierno). Eran siete días de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de regalos. Tal y como es costumbre hoy día, los romanos de ese entonces aprovechaban esas festividades para visitar a parientes y amigos.

saturnalia

En el siglo III, el Emperador romano Aureliano instituyó el culto al Sol Invictus (aureo = oro, brillante como el sol) basándose en el antiguo culto a Mitra, el dios sol persa, que se empezó a conocer en el Imperio Romano 60 años antes del nacimiento de Jesús.

Según la mitología persa, Mitra nació de una virgen un 25 de diciembre. Podía curar enfermedades y revivir a los muertos. Mitra no murió, sino ascendió a los cielos en el equinoccio de primavera (pascuas) después de una cena de despedida con sus 12 discípulos (uno por cada signo del zodíaco).

Recién hacia el siglo V, la Iglesia decidió celebrar el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, y así ir opacando las antiguas celebraciones. Gradualmente dichas costumbres (ahora consideradas paganas) pasaron al Día de Año Nuevo, siendo asimiladas finalmente por la fiesta cristiana que hoy en día se conoce universalmente con el nombre de Navidad.

No importa lo que diga la historia, ni lo que diga el propio Papa Benedicto XVI. Sea cual fuere tu motivo personal, lo que importa es la celebración. Mi deseo es que el sentido que los buenos cristianos le dan a la Navidad esté presente en nosotros todo el tiempo, no sólo una vez al año.

¡Que disfrutes de las fiestas, y que Mitra… digo, Dios te bendiga!

El Software Libre como Derecho Humano

Un interesante debate en OSnews, uno de mis sitios preferidos, me motivó a escribir este post. Como suele ocurrir, el debate empezó girando alrededor de un tema para ramificarse hacia otros.

El tema inicial de discusión se trataba acerca de la propuesta absurda de separar a GNOME (GNU Network Object Model Environment) del Proyecto GNU que lo vio nacer y desarrollarse. Dicha separación permitiría apoyar indistintamente tanto a proyectos de software libre como privativo, lo que evidentemente va en contra de los principios del Proyecto GNU y la Free Software Foundation (FSF).

Una de las ramificaciones interesantes, donde participé con algunos comentarios, trató el tema de Software Libre como un Derecho Humano. Un comentarista hasta se sintió ofendido y lo consideró una exageración, argumentando que el Software Libre cuando mucho debería tratar acerca de los derechos del consumidor.

El Software Libre es un asunto de libertad, no precio. Y la Declaración Universal de Derechos Humanos, desde el artículo primero, nos recuerda que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”

Al igual que la libertad, el derecho a la educación es también reconocido como un derecho humano por las Naciones Unidas. La educación primaria debe ser obligatoria y gratuita para todos los niños, mientras que la educación secundaria debe ser accesible para todos ellos. También debe haber un acceso equitativo a la educación superior, y se debe proporcionar educación básica a aquellas personas que no han completado su educación primaria.

Artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos:

  • Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
  • La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales.

Además de estas disposiciones de acceso a la educación, el derecho a la educación implica también la obligación de eliminar la discriminación en todos los niveles del sistema educativo, estableciendo normas mínimas y mejorando la calidad de la enseñanza.

El software privativo es discriminatorio. Sólo un grupo exclusivo de personas tiene acceso al código fuente, a pesar de que probablemente un porcentaje importante de ese código fuente esté basado en software libre. El acceso al código fuente es una condición básica sin la cual no es posible estudiar, corregir, adaptar o mejorar un programa. Por otro lado, las licencias de uso que protegen legalmente al software privativo limitan arbitrariamente su redistribución. El software privativo sólo está al alcance de quien pueda o esté dispuesto a pagar el costo de la licencia.

Las empresas de software privativo se apresuran en señalar la cantidad de licencias gratuitas o de bajo costo que suelen estar a disposición de proyectos educativos, principalmente relacionados con el Estado. Pero este tipo de tácticas tiene como único fin el crear una masa de consumidores dependientes de tecnologías cerradas que les redituarán ganancias una vez insertados en el campo laboral, donde no existe ese tipo de “sensibilidad social”.

Respecto al acceso al código fuente como parte del derecho a la educación, se suele argumentar que la no discriminación a la que hace alusión el Artículo 26 se refiere a permitir a las minorías que vayan a la escuela, no a mostrar cómo funciona un programa. Sobre este punto, prefiero cederle la palabra a Eben Moglen, profesor de derecho e historia del derecho en la Universidad de Columbia y Consejero General para la Fundación del Software Libre:

El objetivo del Movimiento del Software Libre es que las personas puedan comprender, aprender, mejorar, adaptar y compartir la tecnología que influye cada vez más en la vida humana.

Aquí, la creencia fundamental en la justicia no es que sea justo que las cosas sean libres, sino que es justo que nosotros seamos libres y que nuestro pensamiento debe ser libre, que debemos ser capaces de saber todo lo posible sobre el mundo en que vivimos, y que debemos ser lo menos posible dependientes del conocimiento de otra gente, más allá de nuestra propia comprensión e iniciativa.

Esta idea se basa en el intenso deseo que mi querido amigo y colega, Richard Stallman, tuvo a principios de los 80, de lograr un mundo en el que todos los programas de computadora que cualquiera necesite para hacer cualquier cosa estén disponibles en condiciones que permitan el libre acceso al conocimiento contenido en ellos, y así tener una oportunidad para hacer más conocimiento y para mejorar la tecnología existente mediante la modificación y distribución.

Se trata de desear la libre evolución del conocimiento técnico. Un descenso por modificación, sin trabas en forma de principios que prohíben la mejora, el acceso y el compartir. Si piensas en ello, suena más bien como un compromiso para fomentar la difusión de la ciencia y las artes útiles, fomentando el acceso al conocimiento.

En resumen, la idea del Movimiento del Software Libre no es ni hostil, ni en ningún sentido tiene propósitos cruzados con la ambición del siglo 18 de mejorar a la sociedad y al ser humano a través del acceso al conocimiento.

Fuente: http://www.gnu.org/philosophy/moglen-harvard-speech-2004.html

El conocimiento es universal. El software libre también.

Para más información acerca de la relación entre el Proyecto GNU y la educación:

El software libre en la educación
http://www.gnu.org/education/education.es.html

Por qué las escuelas deberían usar exclusivamente software libre
http://www.gnu.org/philosophy/schools.es.html

La ventaja de poder elegir

A casi todos los recién llegados al mundo de GNU/Linux les suele ocurrir lo mismo: se marean al tener que elegir una distribución (“distro”) de entre las de una lista prácticamente inacabable.

Yo dejé que el primer libro sobre GNU/Linux que compré en 1996 eligiera una distro por mí, y así caí en las garras de Slackware. La experiencia fue fascinante, pero no logré configurar la interfaz gráfica. La falta de tiempo, ayuda e interés en ese entonces postergó mi mudanza a ese sistema operativo.

Esto es hermoso en comparación a lo que tuve que pasar para instalar mi primer GNU/Linux allá en 1996.

Esto es hermoso en comparación a lo que tuve que pasar para instalar mi primer GNU/Linux allá en 1996.

Después de Slackware pasé, entre éxitos parciales y completos fracasos, por cada distribución conocida por el hombre. En ese entonces, el motor que me impulsaba a alejarme de Windows era, más que una sólida convicción en los ideales del software libre, un insoportable aburrimiento. Incluso llegué a usar activamente BeOS (un sistema operativo de núcleo privativo pero interfaz gráfica libre) desde 1998 hasta su sentida desaparición en 2000. Pero fue recién el lanzamiento de Ubuntu en 2004 lo que me animó a mudarme definitivamente.

BeOS. ¿Volveremos a ver alguna vez un sistema operativo tan patea-traseros?

BeOS. ¿Volveremos a ver alguna vez un sistema operativo tan patea-traseros?

Actualmente, probar distros ya no es el deporte de riesgo que era antes. Es hasta divertido, y hay un creciente número de ellas lo suficientemente buenas como para satisfacer a cualquier persona. Elegir una distro es, en estos días, una decisión basada cada vez más en el gusto personal que en la conveniencia, y durante el proceso uno aprende a apreciar la diversidad presente en el software libre, y a considerarla como una de sus más importantes ventajas.

Sin embargo, suelo notar que sigue salpicando la Web el típico comentario que señala a esta misma diversidad como la principal causa de que GNU/Linux no haya sido aún adoptado por las masas. Según la “teoría”, debería haber una sola distribución sobre la cual la comunidad entera concentre todos sus esfuerzos. Como resultado, podríamos tener algo así como un Mac OS X.

¿Y también algo así como un Windows?

Microsoft Windows tuvo dos grandes tropiezos en su evolución, por llamar de alguna forma al periodo de tiempo comprendido entre el lanzamiento de la versión 1.0 en 1985 hasta nuestros días. Algunos consideran a la versión 3.0 como el verdadero inicio de Windows, mientras que otros señalan a Windows 95 como la semilla del sistema operativo que conocemos actualmente con ese nombre.

Windows 95 fue, para mucha gente joven, la entrada al mundo de la informática. Pero un mundo dominado por Microsoft, del que pocos de ellos pudieron salir.

Windows 95 fue, para mucha gente joven, la entrada al mundo de la informática. Pero un mundo dominado por Microsoft, del que pocos de ellos pudieron salir.

Pero los tropiezos a los que me refiero son más recientes y tienen nombre: Windows Me (Millenium Edition) y Windows Vista.

Windows Me, para algunos “Mistake Edition” (Edición Errónea) es considerada no sólo una de las peores versiones de Windows sino también uno de los peores productos tecnológicos de todos los tiempos. Por su parte, el rechazo de la mayoría de los usuarios de Windows hacia la versión Vista generó un éxodo hacia sistemas alternativos y una regresión de los fieles al venerable Windows XP. También aceleró el desarrollo de un sucesor, Windows Seven, que a pesar de su propia cuota de problemas, está teniendo mejor aceptación que la versión anterior, como quizá no podía ser de otra manera.

WindowsME

El tristemente célebre y "cariñosamente recordado" Windows Me. No fue tan malo. Fue peor.

Por todo lo anteriormente expresado, no dejo de sorprenderme cuando escucho, incluso de gente a la que considero competente, recitar la teoría de la necesidad de una única distribución. ¿Para qué? ¿Para poder llorar todos juntos si alguna versión sale mal? ¿Para que una misma vulnerabilidad nos pueda afectar a todos? Gracias, pero no, gracias. Después de los virus y la fragmentación, esas son dos de las otras cosas que menos extraño de ser usuario de Windows.

Como prueba de la enorme diferencia entre el mundo privativo de Windows y el mundo libre de GNU/Linux, aquí va una reciente anécdota:

Hace casi un mes salió Ubuntu 9.10 “Karmic Koala” con una llamativa lista de novedades, pero con graves problemas de compatibilidad con los controladores de video privativos de Nvidia. Instalé Karmic en una laptop con chipset de video Intel y funcionó todo a las mil maravillas. Pero en mi PC de escritorio con placa Nvidia el rendimiento de video era espantoso.

¿Qué hice al respecto? ¿Entré a buscar consuelo en el foro de Orkut más cercano?

Afortunadamente, no sentí la necesidad de llorarle mis penas a nadie, ni siquiera consideré volver a la versión anterior. Simplemente instalé la flamante versión 12 de Fedora, “Constantine”, que me fue instantáneamente familiar, ya que está basada en GNOME, como Ubuntu. Luego de verificar que todo funcionaba correctamente, me puse a hacer lo que siempre hago al terminar de instalar exitosamente una distro: disfrutarla mientras la uso, personalizándola por el camino.

¿Está claro por qué no extraño a Windows?

linux-mac-windows

Una imagen PNG vale más que un archivo TXT.

Quiero terminar este post reproduciendo íntegramente una joya sobre este tema: las declaraciones de Linus Torvalds en 2008 sobre la importancia de las distros.

He usado diferentes distribuciones en los últimos años. Ahora utilizo Fedora 9 en la mayoría de los ordenadores que tengo, que realmente se reduce al hecho de que Fedora tenía un apoyo bastante bueno para PowerPC cuando yo lo usaba, por lo que me acostumbré a ello. Pero realmente no me importa demasiado la distribución, mientras sea fácil de instalar y mantenerla razonablemente actualizada. Me preocupo por el kernel y algunos programas, y el conjunto de programas que realmente me importa en realidad es bastante pequeño.

Y cuando se trata de distribuciones, la facilidad de instalación ha sido realmente uno de mis temas principales – Soy una persona técnica, pero tengo un área muy específica de interés, y no quiero luchar contra el resto. Así que las únicas distribuciones que he evitado activamente son las que son conocidas por ser “demasiada técnicas” – como las que te animan a compilar tus propios programas, etc.
Sí, puedo hacerlo, pero ésto como que derriba todo el sentido de una distribución para mí. Así que, me gustan las que tienen fama de ser fáciles de usar. Nunca he usado Debian normal, por ejemplo, pero me gusta Ubuntu. Y antes de que la gente de Debian me ataque – Sí, lo sé, lo sé, es supuestamente mucho más simple y más fácil de instalar en estos días. Pero ciertamente no lo era antes, así que yo no tenía ninguna razón para ir por ella.
Yo personalmente, soy un creyente en la elección. Sí, puede ser confuso, y sí, puede hacer que el mercado parezca más fragmentado, pero por otro lado, también genera competencia. Y la competencia es buena, incluso dentro de un proyecto. Es lo que hace que la gente pruebe cosas diferentes, lo que termina siendo muy motivacional.
Así que personalmente no creo que hubiéramos llegado a ninguna parte sin todas esas salvajes y locas distribuciones. Prefiero tener un poco de debate animado e incluso luchas internas que un paisaje sobrio con un único proveedor (o un par de vendedores que socavan el mercado)He usado diferentes distribuciones en los últimos años. Ahora utilizo Fedora 9 en la mayoría de los ordenadores que tengo, que realmente se reduce al hecho de que Fedora tenía un apoyo bastante bueno para PowerPC cuando yo lo usaba, por lo que me acostumbré a ello. Pero realmente no me importa demasiado la distribución, mientras sea fácil de instalar y mantenerla razonablemente actualizada. Me preocupo por el kernel y algunos programas, y el conjunto de programas que realmente me importa en realidad es bastante pequeño.

Y cuando se trata de distribuciones, la facilidad de instalación ha sido realmente uno de mis temas principales – Soy una persona técnica, pero tengo un área muy específica de interés, y no quiero luchar contra el resto. Así que las únicas distribuciones que he evitado activamente son las que son conocidas por ser “demasiada técnicas” – como las que te animan a compilar tus propios programas, etc.

Sí, puedo hacerlo, pero ésto como que derriba todo el sentido de una distribución para mí. Así que, me gustan las que tienen fama de ser fáciles de usar. Nunca he usado Debian normal, por ejemplo, pero me gusta Ubuntu. Y antes de que la gente de Debian me ataque – Sí, lo sé, lo sé, es supuestamente mucho más simple y más fácil de instalar en estos días. Pero ciertamente no lo era antes, así que yo no tenía ninguna razón para ir por ella.

Yo personalmente, soy un creyente en la elección. Sí, puede ser confuso, y sí, puede hacer que el mercado parezca más fragmentado, pero por otro lado, también genera competencia. Y la competencia es buena, incluso dentro de un proyecto. Es lo que hace que la gente pruebe cosas diferentes, lo que termina siendo muy motivacional.

Así que personalmente no creo que hubiéramos llegado a ninguna parte sin todas esas salvajes y locas distribuciones. Prefiero tener un poco de debate animado e incluso luchas internas que un paisaje sobrio con un único proveedor (o un par de vendedores que socavan el mercado).

Fuente: http://news.oreilly.com/2008/07/linux-torvalds-on-linux-distri.html

Cómo instalar Ubuntu Tweak

Ubuntu Tweak es una aplicación diseñada para facilitar la configuración de Ubuntu. Provee una serie de opciones de configuración del escritorio y del sistema en general que no vienen incluidas en Ubuntu de manera predeterminada.

Pantallazo-Ubuntu Tweak

Con Ubuntu Tweak, podemos:

  • Consultar información básica sobre el sistema
  • Configurar una sesión GNOME
  • Controlar los programas autoejecutables
  • Instalar rápidamente aplicaciones
  • Actualizar el sistema mediante fuentes alternativas
  • Liberar espacio en disco de paquetes no utilizados
  • Mostrar, ocultar y cambiar la pantalla de arranque
  • Mostrar y ocultar iconos y volúmenes en el escritorio
  • Mostrar/ocultar/renombrar iconos de escritorio
  • Customizar el tema de escritorio y los efectos de Compiz
  • Configurar atajos a aplicaciones y Nautilus
  • Configurar opciones de energía y seguridad

Para instalar Ubuntu Tweak, hay que ejecutar los siguientes pasos:

1. Importar clave:

sudo apt-key adv –recv-keys –keyserver keyserver.ubuntu.com FE85409EEAB40ECCB65740816AF0E1940624A220

2. Editar lista de fuentes:

sudo nano /etc/apt/sources.list

deb http://ppa.launchpad.net/tualatrix/ppa/ubuntu karmic main
deb-src http://ppa.launchpad.net/tualatrix/ppa/ubuntu karmic main

(Reemplazar las palabras en rojo por las adecuadas a cada situación)

3. Actualizar las fuentes y finalmente instalar Ubuntu Tweak:

sudo apt-get update
sudo apt-get install ubuntu-tweak

¡Listo!

Cómo instalar Google Chrome en Ubuntu

Chrome es el navegador web desarrollado por Google, basado en componentes de fuente abierta entre los cuales el fundamental es el motor de renderizado Webkit.

Chromium aprovecha al máximo el espacio de pantalla para desplegar la página visitada.

Chrome/Chromium aprovecha al máximo el espacio de pantalla para desplegar la página visitada.

La versión para GNU/Linux, o dicho de una forma más general, la versión open source de Chrome, se denomina Chromium, y hasta el momento se encuentra disponible en forma experimental.

Considero a Chrome/Chromium un navegador interesante, con un enfoque minimalista y algunas características notables:

  • Barra integrada de direcciones y búsqueda.
  • Barra de estado auto-ocultable.
  • Atractivo manejo de etiquetas (tabs).
  • Visión general con miniaturas de las páginas más visitadas.
  • Posibilidad de crear accesos directos a aplicaciones web.
La vista en miniaturas de las páginas más visitadas es otro de los atractivos de Chrome/Chromium.

La vista en miniaturas de las páginas más visitadas es otro de los atractivos de Chrome/Chromium.

Antes de instalar Chromium en Ubuntu, primero tenemos que editar el archivo /etc/apt/sources.list

sudo editor /etc/apt/sources.list

(Reemplazar la palabra “editor” por nuestro editor favorito de archivos de texto plano)

A continuación, debemos insertar al final del archivo las siguientes líneas:

deb http://ppa.launchpad.net/chromium-daily/ppa/ubuntu versión main
deb-src http://ppa.launchpad.net/chromium-daily/ppa/ubuntu versión main

(Reemplazar la palabra “versión” por intrepid, jaunty o karmic, según el caso)

Por último, tenemos que agregar la clave GPG de la siguiente manera:

sudo apt-key adv –recv-keys –keyserver keyserver.ubuntu.com 0xfbef0d696de1c72ba5a835fe5a9bf3bb4e5e17b5

Antes de la instalación propiamente dicha, hay que actualizar los repositorios:

sudo apt-get update

Ahora sí (¡por fin!) podemos proceder a instalar Chromium:

sudo apt-get install chromium-browser

Al terminar la instalación, lo encontraremos en Aplicaciones > Internet > Chromium Web Browser

¡A disfrutar de este atractivo navegador!

Poderosa frase de Theodore Roosevelt

Theodore Roosevelt (1858-1919) vigésimo sexto Presidente de los Estados Unidos, hombre de grandes contradicciones pero indudablemente uno de los más prestigiosos Presidentes de su país (su rostro es uno de los cuatro esculpidos en el Monte Rushmore) es el autor de una de las frases más inspiradoras que conozco:

“No es el crítico el que cuenta, ni el que señala cómo tropezó el hombre fuerte, o cuando el hacedor de los hechos podría haberlo hecho mejor. El crédito pertenece al hombre que está realmente en la arena, cuyo rostro está desfigurado por el polvo y el sudor y la sangre, aquél que se esfuerza con valentía, que se equivoca y se queda corto una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error o deficiencia; aquél que sabe de grandes entusiasmos, de grandes devociones y se sacrifica por una causa digna; que a lo mejor logra conocer al final el triunfo del alto rendimiento, y que, en el peor de los casos, si fracasa, al menos lo hace por atreverse a mucho, de modo que su lugar nunca estará con aquellas almas frías y tímidas que no conocen ni la victoria ni la derrota.”

Mountrushmore

Font Manager, un buen administrador de fuentes

En un artículo anterior, vimos cómo instalar las fuentes de Windows en nuestro sistema Debian|Ubuntu GNU/Linux. Con tantas fuentes nuevas, surge la necesidad de administrarlas de una manera más sencilla.

En los repositorios está a nuestro alcance el completísimo Fontmatrix, que tiene la ventaja de ser multiplataforma, al estar disponible en versiones para GNU/Linux, Windows y Mac OS X.

Para los que, como yo, buscan algo más sencillo y minimalista, quizás lo encuentren en el convencionalmente llamado Font Manager, una aplicación GTK (hecha para Gnome) que tiene justo lo que la mayoría de nosotros necesitamos, y nada más.

Font Manager tiene una interfaz inmediatamente confortable.

Font Manager tiene una interfaz inmediatamente confortable.

Con Font Manager podemos:

  • Previsualizar fuentes instaladas
  • Comparar fuentes
  • Activar y desactivar fuentes instaladas
  • Instalar y desinstalar fuentes
  • Especificar carpetas de donde buscar fuentes
  • Agrupar fuentes en colecciones
  • Activar y desactivar grupos de fuentes
  • Exportar colecciones de fuentes a archivos de respaldo

En resumen, mucho más de lo que (al menos yo) necesito para administrar cómodamente las fuentes instaladas en mi sistema.

Font Manager está disponible aquí en formato fuente, RPM (Red Hat/Fedora) y DEB (Debian/Ubuntu/Mint).

Tasksel, el selector de tareas de Debian

Tasksel (“selector de tareas”) es un sistema de instalación que forma parte integral del instalador Debian, y como tal, también está incluido en Ubuntu. Agrupa los paquetes de software en tareas, ofreciendo así una manera sencilla de instalar todos los componentes necesarios para que nuestro sistema cumpla alguna función en particular. Provee, de este modo, la misma funcionalidad que los meta-paquetes.

Este programa aparece automáticamente durante la instalación de Ubuntu Server, pero puede ser invocado después en cualquier ocasión, mediante el comando de consola tasksel.

tasksel

Sin parámetros, el comando tasksel despliega la interfaz de usuario en modo texto, como se ve en la ilustración anterior.

El comando tasksel debe ser ejecutado con perfil de administrador (root), por lo que previamente tenemos que escalar privilegios:

sudo su

Para listar las tareas disponibles en el sistema:

tasksel –list-tasks

Esto puede dar como resultado algo parecido a:

i desktop               Desktop environment
i web-server            Web server
i print-server          Print server
u dns-server            DNS server
u file-server           File server
i mail-server           Mail server
u database-server       SQL database
i laptop                Laptop
u manual                manual package selection

^

Donde “i” indica installed (instalado) y “u” indica uninstalled (desinstalado).

Para listar los paquetes que incluye una tarea específica:

tasksel –task-packages web-server

Para obtener una descripción de la tarea:

tasksel –task-desc web-server

Para instalar una tarea determinada:

tasksel install web-server

Para desinstalar una tarea determinada:

tasksel remove web-server

Como se puede ver, con Tasksel es extremadamente fácil agregar y quitar roles a un servidor.

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