A casi todos los recién llegados al mundo de GNU/Linux les suele ocurrir lo mismo: se marean al tener que elegir una distribución (“distro”) de entre las de una lista prácticamente inacabable.
Yo dejé que el primer libro sobre GNU/Linux que compré en 1996 eligiera una distro por mí, y así caí en las garras de Slackware. La experiencia fue fascinante, pero no logré configurar la interfaz gráfica. La falta de tiempo, ayuda e interés en ese entonces postergó mi mudanza a ese sistema operativo.

Esto es hermoso en comparación a lo que tuve que pasar para instalar mi primer GNU/Linux allá en 1996.
Después de Slackware pasé, entre éxitos parciales y completos fracasos, por cada distribución conocida por el hombre. En ese entonces, el motor que me impulsaba a alejarme de Windows era, más que una sólida convicción en los ideales del software libre, un insoportable aburrimiento. Incluso llegué a usar activamente BeOS (un sistema operativo de núcleo privativo pero interfaz gráfica libre) desde 1998 hasta su sentida desaparición en 2000. Pero fue recién el lanzamiento de Ubuntu en 2004 lo que me animó a mudarme definitivamente.

BeOS. ¿Volveremos a ver alguna vez un sistema operativo tan patea-traseros?
Actualmente, probar distros ya no es el deporte de riesgo que era antes. Es hasta divertido, y hay un creciente número de ellas lo suficientemente buenas como para satisfacer a cualquier persona. Elegir una distro es, en estos días, una decisión basada cada vez más en el gusto personal que en la conveniencia, y durante el proceso uno aprende a apreciar la diversidad presente en el software libre, y a considerarla como una de sus más importantes ventajas.
Sin embargo, suelo notar que sigue salpicando la Web el típico comentario que señala a esta misma diversidad como la principal causa de que GNU/Linux no haya sido aún adoptado por las masas. Según la “teoría”, debería haber una sola distribución sobre la cual la comunidad entera concentre todos sus esfuerzos. Como resultado, podríamos tener algo así como un Mac OS X.
¿Y también algo así como un Windows?
Microsoft Windows tuvo dos grandes tropiezos en su evolución, por llamar de alguna forma al periodo de tiempo comprendido entre el lanzamiento de la versión 1.0 en 1985 hasta nuestros días. Algunos consideran a la versión 3.0 como el verdadero inicio de Windows, mientras que otros señalan a Windows 95 como la semilla del sistema operativo que conocemos actualmente con ese nombre.

Windows 95 fue, para mucha gente joven, la entrada al mundo de la informática. Pero un mundo dominado por Microsoft, del que pocos de ellos pudieron salir.
Pero los tropiezos a los que me refiero son más recientes y tienen nombre: Windows Me (Millenium Edition) y Windows Vista.
Windows Me, para algunos “Mistake Edition” (Edición Errónea) es considerada no sólo una de las peores versiones de Windows sino también uno de los peores productos tecnológicos de todos los tiempos. Por su parte, el rechazo de la mayoría de los usuarios de Windows hacia la versión Vista generó un éxodo hacia sistemas alternativos y una regresión de los fieles al venerable Windows XP. También aceleró el desarrollo de un sucesor, Windows Seven, que a pesar de su propia cuota de problemas, está teniendo mejor aceptación que la versión anterior, como quizá no podía ser de otra manera.

El tristemente célebre y "cariñosamente recordado" Windows Me. No fue tan malo. Fue peor.
Por todo lo anteriormente expresado, no dejo de sorprenderme cuando escucho, incluso de gente a la que considero competente, recitar la teoría de la necesidad de una única distribución. ¿Para qué? ¿Para poder llorar todos juntos si alguna versión sale mal? ¿Para que una misma vulnerabilidad nos pueda afectar a todos? Gracias, pero no, gracias. Después de los virus y la fragmentación, esas son dos de las otras cosas que menos extraño de ser usuario de Windows.
Como prueba de la enorme diferencia entre el mundo privativo de Windows y el mundo libre de GNU/Linux, aquí va una reciente anécdota:
Hace casi un mes salió Ubuntu 9.10 “Karmic Koala” con una llamativa lista de novedades, pero con graves problemas de compatibilidad con los controladores de video privativos de Nvidia. Instalé Karmic en una laptop con chipset de video Intel y funcionó todo a las mil maravillas. Pero en mi PC de escritorio con placa Nvidia el rendimiento de video era espantoso.
¿Qué hice al respecto? ¿Entré a buscar consuelo en el foro de Orkut más cercano?
Afortunadamente, no sentí la necesidad de llorarle mis penas a nadie, ni siquiera consideré volver a la versión anterior. Simplemente instalé la flamante versión 12 de Fedora, “Constantine”, que me fue instantáneamente familiar, ya que está basada en GNOME, como Ubuntu. Luego de verificar que todo funcionaba correctamente, me puse a hacer lo que siempre hago al terminar de instalar exitosamente una distro: disfrutarla mientras la uso, personalizándola por el camino.
¿Está claro por qué no extraño a Windows?

Una imagen PNG vale más que un archivo TXT.
Quiero terminar este post reproduciendo íntegramente una joya sobre este tema: las declaraciones de Linus Torvalds en 2008 sobre la importancia de las distros.
He usado diferentes distribuciones en los últimos años. Ahora utilizo Fedora 9 en la mayoría de los ordenadores que tengo, que realmente se reduce al hecho de que Fedora tenía un apoyo bastante bueno para PowerPC cuando yo lo usaba, por lo que me acostumbré a ello. Pero realmente no me importa demasiado la distribución, mientras sea fácil de instalar y mantenerla razonablemente actualizada. Me preocupo por el kernel y algunos programas, y el conjunto de programas que realmente me importa en realidad es bastante pequeño.
Y cuando se trata de distribuciones, la facilidad de instalación ha sido realmente uno de mis temas principales – Soy una persona técnica, pero tengo un área muy específica de interés, y no quiero luchar contra el resto. Así que las únicas distribuciones que he evitado activamente son las que son conocidas por ser “demasiada técnicas” – como las que te animan a compilar tus propios programas, etc.
Sí, puedo hacerlo, pero ésto como que derriba todo el sentido de una distribución para mí. Así que, me gustan las que tienen fama de ser fáciles de usar. Nunca he usado Debian normal, por ejemplo, pero me gusta Ubuntu. Y antes de que la gente de Debian me ataque – Sí, lo sé, lo sé, es supuestamente mucho más simple y más fácil de instalar en estos días. Pero ciertamente no lo era antes, así que yo no tenía ninguna razón para ir por ella.
Yo personalmente, soy un creyente en la elección. Sí, puede ser confuso, y sí, puede hacer que el mercado parezca más fragmentado, pero por otro lado, también genera competencia. Y la competencia es buena, incluso dentro de un proyecto. Es lo que hace que la gente pruebe cosas diferentes, lo que termina siendo muy motivacional.
Así que personalmente no creo que hubiéramos llegado a ninguna parte sin todas esas salvajes y locas distribuciones. Prefiero tener un poco de debate animado e incluso luchas internas que un paisaje sobrio con un único proveedor (o un par de vendedores que socavan el mercado)He usado diferentes distribuciones en los últimos años. Ahora utilizo Fedora 9 en la mayoría de los ordenadores que tengo, que realmente se reduce al hecho de que Fedora tenía un apoyo bastante bueno para PowerPC cuando yo lo usaba, por lo que me acostumbré a ello. Pero realmente no me importa demasiado la distribución, mientras sea fácil de instalar y mantenerla razonablemente actualizada. Me preocupo por el kernel y algunos programas, y el conjunto de programas que realmente me importa en realidad es bastante pequeño.
Y cuando se trata de distribuciones, la facilidad de instalación ha sido realmente uno de mis temas principales – Soy una persona técnica, pero tengo un área muy específica de interés, y no quiero luchar contra el resto. Así que las únicas distribuciones que he evitado activamente son las que son conocidas por ser “demasiada técnicas” – como las que te animan a compilar tus propios programas, etc.
Sí, puedo hacerlo, pero ésto como que derriba todo el sentido de una distribución para mí. Así que, me gustan las que tienen fama de ser fáciles de usar. Nunca he usado Debian normal, por ejemplo, pero me gusta Ubuntu. Y antes de que la gente de Debian me ataque – Sí, lo sé, lo sé, es supuestamente mucho más simple y más fácil de instalar en estos días. Pero ciertamente no lo era antes, así que yo no tenía ninguna razón para ir por ella.
Yo personalmente, soy un creyente en la elección. Sí, puede ser confuso, y sí, puede hacer que el mercado parezca más fragmentado, pero por otro lado, también genera competencia. Y la competencia es buena, incluso dentro de un proyecto. Es lo que hace que la gente pruebe cosas diferentes, lo que termina siendo muy motivacional.
Así que personalmente no creo que hubiéramos llegado a ninguna parte sin todas esas salvajes y locas distribuciones. Prefiero tener un poco de debate animado e incluso luchas internas que un paisaje sobrio con un único proveedor (o un par de vendedores que socavan el mercado).
Fuente: http://news.oreilly.com/2008/07/linux-torvalds-on-linux-distri.html
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